"El desgaste emocional del cáncer del que nadie habla"
El burnout oncológico afecta a una proporción muy alta del personal que trata el cáncer: en Latinoamérica va del 38 % al 48 % según la subregión.
Reina Javier 6939
10/30/20262 min read
El cáncer transforma la vida de quienes reciben el diagnóstico y también puede afectar profundamente a quienes los acompañan. En este contexto, hablar de burnout oncológico requiere precisión: suele referirse al desgaste de profesionales que trabajan en oncología, no al cansancio emocional que experimentan los pacientes, aunque ambos fenómenos merecen atención. La terapia Gestalt puede aportar recursos para reconocer necesidades y fortalecer el contacto humano.
Una realidad creciente en América Latina
Lo que la evidencia muestra es contundente. Casi 6 de cada 10 oncólogos europeos se sienten afectados por el burnout, y el 38 % contempla dejar la profesión (SEOM, 2024). En América Latina, una encuesta regional de ASCO con 2.410 oncólogos encontró que el burnout es más frecuente en menores de 40 años (46,1 %) y en mujeres (45 % frente a 23 % en hombres), con Centroamérica a la cabeza (48,1 %), seguida de México (42,8 %) y Sudamérica (38 %) (ASCO, 2025). Y un detalle importante: el 83,5 % se siente satisfecho con su carrera. Es decir, no se trata de personas que odian su trabajo, sino de personas agotadas haciendo algo que aman.
Detrás de cada cifra hay personas y equipos de salud que enfrentan decisiones complejas, sufrimiento, presión de tiempo y, en ocasiones, recursos limitados. La exposición repetida al dolor no causa inevitablemente burnout, pero puede contribuir al agotamiento, al distanciamiento emocional y a la sensación de eficacia reducida, especialmente si faltan pausas, apoyo entre colegas y condiciones laborales adecuadas. No es una falla moral individual: también refleja cómo se organiza el trabajo.
Qué puede aportar la terapia Gestalt
En un equipo oncológico, una práctica breve de conciencia corporal o una conversación guiada pueden ayudar a identificar tensión y expresar necesidades antes de que se acumulen. También favorecen una escucha más genuina entre colegas. Estas prácticas pueden complementar supervisión clínica, descanso, dotación suficiente y apoyo psicológico; no sustituyen cambios institucionales ni tratamiento profesional cuando existe malestar intenso.
La investigación específica sobre terapia Gestalt para prevenir o tratar burnout en oncología latinoamericana es limitada. Por eso, cualquier intervención debe evaluarse y no prometer resultados garantizados.
Conclusión.
En conclusión, el crecimiento de la carga oncológica regional exige cuidar también a quienes cuidan. La Gestalt puede ofrecer un lenguaje sencillo para reconocer emociones y necesidades, dentro de un plan más amplio y basado en evidencia.
Fuentes Bibliográficas.
ASCO / JCO Oncology Practice (2025). Burnout and wellbeing among oncologists in Latin America and the Caribbean.
Medina Torres, D. (2025). Prevalencia del síndrome de burnout en enfermeras de oncología en Madrid, España vs. Ibagué, Colombia.
Revista Brasileira de Cancerologia (2024). Síndrome de burnout en profesionales de enfermería oncológica: estudio cruzado.
Sant'Ana, J. C. P. y Santos, J. (2023). Prevalencia y factores asociados al estrés laboral y al síndrome de burnout en profesionales de enfermería que actúan en oncología
Preguntas.
1. ¿Qué condiciones del trabajo oncológico pueden aumentar el desgaste del equipo?
2. ¿Cómo ayudaría reconocer las propias emociones sin confundirlas con las del paciente?
3. ¿Qué apoyos institucionales deberían acompañar cualquier práctica Gestalt?
