¿Los deportes de alto rendimiento aumentan el riesgo de demencia prematura?
Cada vez más investigaciones analizan cómo los impactos repetitivos, el estrés competitivo y la exigencia extrema podrían influir en la salud cerebral de los deportistas.
Reina Javier 27
10/26/20263 min read
El deporte de alto rendimiento exige disciplina, velocidad de reacción y una gran capacidad para tomar decisiones. También puede implicar impactos repetidos en la cabeza, especialmente en disciplinas de contacto. Por eso, hablar de riesgo de demencia prematura requiere distinguir entre una preocupación legítima y una conclusión que la ciencia todavía no puede afirmar para cada atleta.
Impactos repetidos y riesgo de demencia
Los traumatismos craneales y los golpes repetidos, incluso cuando no provocan una conmoción diagnosticada, se investigan por su posible relación con enfermedades neurodegenerativas. Un estudio de cohorte publicado en 2024 analizó a 6.007 futbolistas profesionales masculinos de Suecia y los comparó con controles de la población general. Los jugadores presentaron mayor riesgo relativo de diagnóstico de enfermedad neurodegenerativa (1,46) y de Alzheimer u otras demencias (1,62). Estos resultados describen asociaciones en un grupo específico; no prueban que el fútbol cause demencia en todos sus practicantes ni permiten predecir el destino de una persona.
La encefalopatía traumática crónica se ha vinculado con impactos repetidos, pero su diagnóstico definitivo requiere examinar el cerebro después de la muerte. Aún se estudia por qué algunas personas expuestas desarrollan síntomas y otras no. Influyen factores como la cantidad y el tipo de impactos, los antecedentes médicos y posiblemente la genética. La prevención —protocolos ante conmociones, evaluación clínica y regreso gradual al juego— es esencial, sin sustituir el seguimiento médico.
Entrenamiento cognitivo: posibilidades y límites
Los ejercicios de atención, memoria de trabajo y anticipación pueden ayudar a practicar destrezas relevantes para el rendimiento. Sin embargo, mejorar una tarea entrenada no significa necesariamente que se reduzca el riesgo futuro de demencia. Tampoco reemplaza el sueño, la recuperación, la atención a lesiones ni la protección frente a golpes evitables.
En América Latina no existe, hasta donde permiten establecer las publicaciones recientes, una estadística regional consolidada que indique qué proporción de deportistas de élite recibe entrenamiento cognitivo o cuánto reduce este la demencia. El entrenamiento cognitivo aparece como posible factor protector a través de la reserva cognitiva, pero la evidencia actual no permite afirmarlo: los estudios son escasos, contradictorios y en su mayoría de laboratorio. Lo que sí está claro es que reducir la exposición al impacto es la medida preventiva con respaldo.
Una mirada equilibrada
El deporte ofrece beneficios físicos, sociales y emocionales importantes. La respuesta no es generar miedo, sino fortalecer la seguridad y la evidencia: registrar conmociones, respetar los tiempos de recuperación, formar a entrenadores y deportistas, y evaluar programas cognitivos con estudios de seguimiento. Las decisiones deben individualizarse con profesionales de salud, sobre todo ante síntomas persistentes como problemas de memoria, cambios de ánimo o dificultades de concentración.
Fuentes Bibliográficas.
Medicina (Buenos Aires) (2026). Conmociones cerebrales en el fútbol: avances recientes y desafíos en la gestión clínica y preventiva.
Universidad Abierta Interamericana (2025). Neurociencia aplicada al entrenamiento cognitivo para la prevención de lesiones deportivas
RICCAFD (2025). Entrenamiento cognitivo en deportistas: una revisión sistemática, 14(3), 273–289.
Retos (2024). ¿Qué sabemos sobre los efectos del ejercicio físico en la demencia, excluyendo el Alzheimer?
Conclusión.
Se concluye, algunos deportes de élite se asocian con mayor riesgo neurodegenerativo (Boxeo, futbol, rugby) pero la evidencia no determina el riesgo individual. El entrenamiento cognitivo puede apoyar habilidades deportivas; todavía no está demostrado que prevenga la demencia su gestión permite reducir el avance de riesgo neurodegenerativo. En Latinoamérica hacen falta datos regionales sólidos.
Preguntas.
1. ¿Qué medidas deberían priorizar los equipos para reducir los impactos repetidos en la cabeza?
2. ¿Por qué mejorar una habilidad cognitiva durante el entrenamiento no demuestra que se prevenga la demencia?
3. ¿Qué información debería recopilarse en Latinoamérica para estudiar este tema con mayor precisión?
