¿Olvidas más cosas desde el tratamiento? Esto podría explicarlo.
Un paciente oncológico no enfrenta solo síntomas físicos: enfrenta emociones contradictorias, cambios de identidad y una relación distinta con su propio cuerpo.
Reina Javier 6939
10/23/20262 min read
El cáncer no afecta únicamente al cuerpo. Para algunas personas, también cambia la manera de pensar, recordar y concentrarse. A este conjunto de dificultades cognitivas se le conoce popularmente como chemobrain o “quimiocerebro”. Aunque el nombre lo relaciona con la quimioterapia, estos cambios pueden aparecer antes del tratamiento o asociarse también con otros tratamientos, el propio cáncer, la fatiga, el estrés, el dolor y los problemas de sueño. Comprenderlo sin estigmas permite acompañar mejor a quienes lo viven.
Una experiencia real, no falta de voluntad
El chemobrain puede sentirse como una niebla: cuesta encontrar una palabra, seguir una conversación, organizar tareas o recordar una cita. La intensidad y duración varían; no todas las personas lo experimentan igual ni significa necesariamente que exista un daño permanente. Reconocer estas dificultades importa porque pueden afectar el trabajo, los vínculos y la confianza personal. Una evaluación clínica ayuda a descartar otras causas y a identificar apoyos prácticos, como calendarios, pausas, rutinas y estrategias para reducir la sobrecarga.
Estadísticas en Latam.
La dimensión regional también merece atención. Según las estimaciones de GLOBOCAN 2024, en América Latina y el Caribe se registraron aproximadamente 1,5 millones de nuevos casos de cáncer y cerca de 740.000 muertes. Son estimaciones poblacionales, no un recuento exhaustivo de cada país, y reflejan la necesidad de fortalecer tanto la atención oncológica como el acompañamiento durante y después del tratamiento. Prevalencia del chemobrain en pacientes oncológicos~75 %, con 35 % de déficits a largo plazo
¿Qué puede aportar la terapia Gestalt?
La terapia Gestalt pone énfasis en la experiencia presente, la conciencia de las propias necesidades y la relación entre persona y entorno. En un acompañamiento oncológico, podría ofrecer un espacio para expresar frustración, miedo o cambios en la identidad, y explorar recursos personales y relacionales. Por ejemplo, terapeuta y paciente pueden observar cuándo aparece la sensación de “niebla” y qué apoyos concretos facilitan el día a día.
Sin embargo, es importante distinguir una posibilidad terapéutica de una eficacia demostrada. La evidencia específica sobre terapia Gestalt para tratar el chemobrain es limitada; no debe presentarse como cura ni reemplazar la evaluación médica, neuropsicológica o la rehabilitación cognitiva cuando esté indicada. Puede considerarse como apoyo emocional complementario, acordado con el equipo tratante y adaptado a las preferencias de la persona.
Fuentes Bibliográficas.
Guastoni, Y. M. C. (2026). Propuesta de intervención gestáltica para el círculo íntimo de pacientes oncológicos. Universidad Nacional de Rosario.
American Cancer Society (2024). Cambios en la memoria, el razonamiento y la concentración (quimiocerebro).
GLOBOCAN 2024 / OPS-OMS. Estadísticas regionales de ALC y Sudamérica.
Arce Bernardo, J. y Grañana, N. (2023). Déficits cognitivos con quimioterapia en mujeres con cáncer de mama: revisión bibliográfica. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas (Córdoba, Argentina), 80(2), 126–133.
Conclusión.
Se concluye, el chemobrain es una dificultad cognitiva posible y variable, no un fallo personal, aunque sí afecta la dimensión emocional, corporal y de identidad que el cáncer desordena, ayudando al paciente a reconectarse consigo mismo. La terapia Gestalt puede ayudar a explorar cómo se vive, pero aún se necesitan estudios rigurosos que prueben su efecto específico.
Preguntas.
1. ¿Por qué es importante reconocer las dificultades cognitivas sin atribuirlas a falta de esfuerzo?
2. ¿Qué aspectos de la terapia Gestalt podrían acompañar emocionalmente a una persona con chemobrain?
3. ¿Por qué es necesario distinguir entre apoyo complementario y tratamiento con eficacia demostrada?
